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El sol, la contaminación, los cambios de temperatura, el estrés… Durante el día, nuestra piel tiene la necesidad de protegerse de diferentes agresiones. Por el contrario, al llegar la noche, puede dedicarse a autorepararse de los daños sufridos.

Para ello, es fundamental un buen descanso. Mientras dormimos, nuestra piel hace una especie de ‘puesta a punto’ de las necesidades diarias de secreciones hormonales, regeneración celular, recuperación de funciones y pone en reposo procesos que están activos durante el día y que precisan de descanso nocturno.

De hecho, seguro que tú misma has experimentado como, después de pasar una mala noche, tu piel se levanta con peor aspecto, un tono más apagado y con las arrugas e imperfecciones más marcadas. Así pues, un sueño reparador es clave para una mejor apariencia.

Por nuestra parte, podemos ayudar a la piel con este proceso de autoreparación natural siguiendo una adecuada rutina cosmética cada noche.

Cómo cuidar la piel por la noche

  • Limpieza de la piel. A lo largo del día, las células muertas de la epidermis y las impurezas se van acumulando en el cutis. Por eso, es imprescindible limpiar la piel por la noche con leches desmaquillantes, agua micelar o geles limpiadores, según el tipo de piel y las preferencias de cada uno. De lo contrario, los poros se obstruyen y la oxigenación celular deja de ser óptima.

Además, una adecuada limpieza de la piel es esencial para aumentar la eficacia de los tratamientos que apliquemos posteriormente, al facilitar la penetración de los activos.

Recuerda que este gesto es esencial, tanto si te has maquillado como si no y que, como último paso, puedes aplicar un tónico.

  • Cremas de noche. Una vez con el rostro limpio, se deberían escoger tratamientos faciales que contribuyan y potencien los procesos naturales de reparación y regeneración de la piel que tienen lugar durante el sueño.

Por este motivo, más allá de contener agentes hidratantes, las cremas de noche están específicamente formuladas con principios activos de efecto nutritivo, antioxidante, despigmentante, revitalizante, antiedad, reafirmante, exfoliante o detoxificante.

Además, mientras dormimos, es el momento perfecto para utilizar activos muy eficaces, pero que es mejor evitar si vamos a estar expuestos a la radiación solar.

  • Sérums faciales. Como hemos visto, durante el sueño, la función de protección y barrera de nuestra piel se relaja y, por tanto, está más receptiva a asimilar los activos de los cosméticos.

Es por esta razón que los sérums, al estar altamente concentrados, son el aliado ideal para el cuidado de la piel por la noche.

  • Exfoliantes y mascarillas. Es preferible exfoliar la piel por la noche porque, aunque conveniente, no deja de ser una pequeña agresión para el cutis y este necesitará un tiempo mínimo para recuperarse. Además, no conviene exponer la piel al sol inmediatamente después de una exfoliación.

También es por la noche el mejor momento para aplicar una mascarilla, ya que suelen requerir un tiempo que por las mañanas no solemos tener y, además, es la manera perfecta de ayudarnos a desconectar de la rutina diaria y prepararnos para el descanso.

Así pues, ya ves que es fundamental no dejarse vencer por la pereza y reservar cada día unos minutos para cuidar el rostro antes de irnos a la cama.

Redactado por Mar Abella
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