¿Sabías que existe una relación directa entre estrés y piel? De hecho, si lo pensamos bien, suele ser en vacaciones cuando tenemos más buen aspecto y nos vemos mejor.
¿Sabías que existe una relación directa entre estrés y piel? De hecho, si lo pensamos bien, suele ser en vacaciones cuando tenemos más buen aspecto y nos vemos mejor.
Después del verano y las vacaciones, la vuelta a la rutina puede hacerse especialmente cuesta arriba. El regreso al trabajo, los horarios estrictos, los compromisos familiares… Todas estas responsabilidades pueden generar mucho estrés y hacer acumular una tensión que no solo se reflejará en tu estado de ánimo, sino también en tu piel.
A medida que nos despedimos del verano y nuestro bronceado va desapareciendo, nuestra piel empieza a mostrar las secuelas de las agresiones externas propias de los meses estivales. Principalmente, el exceso de sol.


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