El día de la boda todas las novias deseamos estar perfectas. Además de ser uno de los días más especiales de nuestras vidas, todas las miradas (¡y los flashes!) se centran en nosotras por lo que todas queremos lucir más guapas y radiantes que nunca.
El día de la boda todas las novias deseamos estar perfectas. Además de ser uno de los días más especiales de nuestras vidas, todas las miradas (¡y los flashes!) se centran en nosotras por lo que todas queremos lucir más guapas y radiantes que nunca.
El embarazo supone todo un desafío para la piel. El abdomen y los senos aumentan de tamaño en muy poco tiempo, las alteraciones hormonales favorecen la aparición de manchas y los cambios a nivel vascular pueden manifestarse en forma de varices. Por no hablar de la celulitis, que también suele empeorar a lo largo de estos nueve meses.
A lo largo del día parpadeamos entre 10.000 y 17.000 veces, es decir, más de 10 veces por minuto. Un movimiento inconsciente que nos ayuda a proteger a nuestros ojos, mantenerlos hidratados y ‘barrer’ aquellas partículas de arena, polvo o polen, entre otras, que hayan podido entrar en la superficie.


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