¡Se acabaron las fiestas! Poco a poco, los adornos navideños van desapareciendo de nuestras casas, la magia que inundaba las calles se va perdiendo y las comidas familiares terminan.
¡Se acabaron las fiestas! Poco a poco, los adornos navideños van desapareciendo de nuestras casas, la magia que inundaba las calles se va perdiendo y las comidas familiares terminan.
La llegada del invierno, la bajada de las temperaturas y la falta de sol influye directamente en el estado de la piel, especialmente en las zonas más delicadas del rostro como el contorno de los ojos.
La falta de sueño hace que la piel envejezca de forma acelerada. Después de una noche en vela nos despertamos con ojeras, piel sin brillo, hinchazón facial, exceso de grasa o sequedad en ciertas partes del rostro. Y es que está demostrado que descansar menos de seis horas diarias durante una semana puede alterar a más de 700 genes.


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